LA CLAVE ESTÁ AQUÍ

Muchas de las cosas que nos suceden en esta vida, tienen que ver con comportamientos concretos y propios, ya sea por acción u omisión.
Cosas que hacemos o dejamos de hacer.
Nuestras acciones, lo que hacemos, siempre tienen su origen en cómo nos sentimos.
Los estados emocionales que experimentamos son los que impulsan directamente todos nuestros comportamientos. Y nuestras emociones están ligadas, inevitablemente a nuestros pensamientos.
No es una persona o una situación la que nos provoca un estado emocional concreto, sino los pensamientos que generamos en torno a esa persona o situación.
Quedarnos enrocados en pensamientos negativos recurrentes, relativos a la gente que nos rodea, a nuestras circunstancias, o sobre nosotros mismos nos impide disfrutar de estados emocionales potenciadores. Estados emocionales que nos permitan gozar de bienestar, equilibrio y felicidad.
Consecuentemente, nuestros comportamientos serán inadecuados a los resultados que queremos ver en nuestra vida.
Todos tenemos pensamientos negativos de vez en cuando, es inevitable.
Pero tenerlos habitualmente constituye una de las mayores faltas de respeto que podemos tener hacia nosotros mismos.
Porque esos pensamientos determinarán cómo nos sentimos, y según nos sintamos haremos o dejaremos de hacer cosas que tendrán consecuencias concretas en nuestras vidas.
Así que a partir de ahora, a tomar consciencia de qué cosas pensamos cuando nos encontramos mal o cuando hacemos algo de lo que nos arrepentimos posteriormente. Y a tener cuantos más pensamientos positivos mejor, ¡feliz martes!

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